Isabel Pascual, profesora de Lengua y Literatura, ha decidido conmemorar este 23 de abril, Día del Libro, con un artículo sobre la importancia de la lectura

El texto titulado «Leer y vivir» de Isabel celebra la literatura como fuente de entendimiento y enriquecimiento personal. A través de un verso de Santa Teresa, destaca cómo la lectura nos conecta con otros, ofreciéndonos alegría e introspección. Invita a sumergirnos en los libros para crecer intelectualmente y encontrar libertad.

El 23 de abril, Día del Libro, es una fecha significativa que celebra la importancia de la literatura y la cultura en nuestras vidas. Esta conmemoración se remonta a 1926, cuando en Cataluña se instituyó esta fecha en honor a Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega, todos ellos fallecidos en un 23 de abril. En esta fecha tan señalada, Isabel Pascual edita Leer y Vivir publicando el artículo en los periódicos El Heraldo de Aragón, el Periódico de Aragón y El Debate y la Comarca del Jalón .

Sumándonos a este celebración, a continuación Leer y Vivir de Isabel Pascual:

«Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa. Reveladores versos de Santa Teresa  que siempre me han deslumbrado y más, si cabe, en estos  tiempos confusos. La fragilidad del alma humana amasada en nueve palabras. Solo una vida sentida en esencia, disfrutada pero también sufrida, puede dar a luz una reflexión de tal altura. Y al leerlos advierto que soy capaz de comprender mejor el mundo que me rodea, tanto que llego a reconocerme a mí misma en los demás. Lo sabemos: leer es vivir más.

La literatura es plenitud y a la vez recogimiento, plenitud por la felicidad que nos regala y recogimiento por el ensimismamiento que nos exige. Con frecuencia corro a refugiarme en sus brazos y en ellos hallo la paz y la intimidad de las que el desasosiego diario me priva. Cada uno de nosotros, debemos reconocerlo, anhela una existencia diferente o de recambio que  ayude a soportar el excesivo peso de la rutina. Y es entre los libros donde encontramos a ese otro yo que equilibra al yo que arrastramos mansamente cada día. Qué delicia siento cuando me autoexilio muy lejos y me veo paseando mientras cae la tarde por la populosa Roma de Adriano o cabalgando los silenciosos campos de Montiel, junto a Alonso Quijano y sus filosofías… Con qué alegría y placer me abandono.

La literatura, además, nos ilumina llevándonos bien sujetos por los vericuetos de las palabras, hasta desentrañar la realidad con todos sus matices y perfiles. Desciframos y aprehendemos  a través de las palabras y ese pleno conocimiento de la lengua nos fortalece, nos hace más sabios, más sabios y más libres, mejores.  Leamos, por favor, a Santa Teresa».

Isabel Pascual