Raquel Pérez , alumna de  4º de  ESO B

Once de diciembre, comienza un día nublado en la capital aragonesa.  Para los alumnos del Colegio Montessori de tercero y cuarto de ESO ha llegado el momento de su ansiado viaje.

Esperamos a las seis y media de la mañana, ansiosos a la vez que dormidos, nuestros viajes de fin de curso, ambos a Madrid. Con unos cuantos minutos de retraso subimos a nuestros respectivos autobuses.

Cuando nos dimos cuenta,  los mayores de Secundaria ya estábamos oyendo la voz de los profesores indicando lugares esenciales de la ciudad como la extensa calle de Alcalá.

Poco antes de entrar al Palacio Real nos encontramos varias curiosidades en las calles madrileñas: un hombre que simulaba no tener cabeza o el agradable encuentro que tuvimos con otro colectivo que se nos acercó desde la lejanía para acompañarnos en nuestras fotos mientras regalaban besos y abrazos.

Unos minutos más tarde iniciamos ya la primera visita prevista, la del Palacio Real. Un guía nos va explicando algunas de las infinitas habitaciones del Palacio, con decorados propios del Barroco, recargados y curiosos, algo que sin duda llena la vista.

Al finalizar ésta, regresamos al vehículo para llegar hasta la zona de los cines Imax, donde descansamos para comer y compartimos un año más lo propio de estas excursiones, muchas veces lo mejor de ellas, el buen ambiente que todos transmitimos y que hace de cualquier lugar un sitio cómodo.

Por fin estuvimos en una sala donde nos adentramos en el fascinante mundo oceánico en 3D, con especies ya extinguidas, que gracias a las gafas especiales que nos prestaron al principio, parecen estar a punto de devorarnos.

Tras esta nueva experiencia del cine moderno nos vamos por donde hemos venido a nuestra ciudad, con otras cuantas horas en la carretera que concluyen la breve pero gratificante excursión de fin de curso.